Protección en el Hogar para las Personas con la Enfermedad de Alzheimer

Deterioro de los sentidos

La enfermedad de Alzheimer puede ocasionar cambios en la habilidad de la persona de interpretar lo que ve, oye, prueba, siente o huele, aunque los órganos de los sentidos aun estén intactos. La persona con AD debe ser evaluada periódicamente por un médico con respecto a los cambios que se puedan corregir con lentes/gafas, dentaduras postizas, audífonos u otros tratamientos.

Visión

Las personas con AD pueden experimentar una serie de cambios en su habilidad visual. Por ejemplo, pueden perder la capacidad de entender imágenes visuales. Aunque físicamente no tengan un problema en los ojos, las personas con AD tal vez ya no pueden interpretar con exactitud lo que ven debido a cambios en su cerebro. También, se les puede alterar el sentido de percepción y profundidad. Estos cambios pueden ser motivo de preocupación en cuanto a los riesgos que ocasionan.

  • Cree contraste de colores entre los pisos y las paredes para ayudar a la persona a ver la profundidad. Las alfombras y materiales para cubrir los pisos confunden menos visualmente si son de un color sólido.
  • Use platos e individuales de colores contrastantes para facilitar la identificación.
  • Marque los bordes de los escalones con cinta de colores brillantes para resaltar los cambios de altura.
  • Coloque señales de colores brillantes o cuadros sencillos en los cuartos importantes (por ejemplo, el baño) para facilitar su identificación.
  • Tenga en cuenta que una mascota pequeña que se confunda con el color del piso o que se acueste en los corredores puede ser un peligro. La persona con AD se puede tropezar con ella.

Olfato

Por lo general, la enfermedad de Alzheimer viene acompañada de  pérdida o disminución del olfato.

  • Instale detectores de humo de buena calidad y revíselos con frecuencia. Es posible que la persona con AD no pueda oler el humo o no lo asocie con un peligro.
  • No mantenga alimentos dañados en la nevera.

Tacto

Las personas con AD pueden experimentar pérdida de sensaciones o pueden haber perdido la capacidad de interpretar las sensaciones de calor, frío o incomodidad.

  • Gradúe los calentadores de agua a 120 grados para evitar que el agua del grifo no salga hirviendo. La mayoría de los calentadores los gradúan a 150 grados, lo cual puede causar quemaduras.
  • Póngale color a los grifos del agua para clasificarlas, rojo para la caliente y azul para la fría.
  • Coloque señales en el horno, la cafetera, la tostadora, el sartén eléctrico, la plancha y otros electrodomésticos calientes, que digan ¡NO TOCAR! o ¡DETÉNGASE! MUY CALIENTE. La persona con AD no debe usar electrodomésticos sin supervisión. Desconecte los electrodomésticos cuando no estén en uso.
  • Use un termómetro que le indique si el agua de la tina del baño está demasiado caliente o demasiado fría.
  • Retire los muebles u otros objetos con esquinas agudas o cúbralas con un relleno para reducir la posibilidad de lesionarse con ellas.

Gusto

Las personas con AD pueden perder el sentido del gusto. A medida que disminuye su capacidad de discernir, también es posible que se lleven a la boca cosas peligrosas o inapropiadas.

  • De ser posible, mantenga una dentadura postiza adicional de repuesto. Si la persona está quitándosela a menudo, verifique si le ajusta bien.
  • Asegúrese de mantener fuera de acceso fácil todos los condimentos como sal, azúcar y especies si ha observado que la persona con AD los utiliza en cantidades excesivas. El exceso de sal, azúcar o condimentos puede resultar irritante para el estómago o causar otros problemas de salud.
  • Retire o cierre con llave los artículos del gabinete del baño como pasta de dientes, perfume, loción, champú, alcohol para fricciones o jabón, que para la persona con AD puedan tener la apariencia o el olor de algo comestible.
  • Si fuera necesario, considere colocarle un cerrojo a la nevera, de los que se usan a prueba de niños.
  • Mantenga cerca del teléfono el número de la oficina de control de envenenamiento. Mantenga un frasco de Ipecacuana (que induce el vómito) disponible, pero úselo únicamente con las instrucciones del Centro para el Control de Envenenamiento o del 911.
  • Mantenga las cajas de desechos de las mascotas fuera del acceso de la persona con AD. No almacene los alimentos de las mascotas en la nevera.
  • Aprenda la maniobra de Heimlich u otras técnicas que se puedan emplear en caso de asfixia al atascarse comida en la garganta. Solicite información adicional e instrucciones de la Cruz Roja local.

Oído

Es posible que las personas con AD oigan normalmente, pero pueden haber perdido su habilidad para interpretar con exactitud lo que escuchan. Esto les puede ocasionar confusión o estimulación excesiva.

  • Evite el ruido excesivo en la casa, tal como tener prendido al mismo tiempo el estéreo y la televisión.
  • Esté consciente de la cantidad de ruido externo y, de ser necesario, cierre las ventanas y las puertas.
  • Evite la reunión de muchas personas en la casa si la persona con AD muestra señales de agitación o desesperación en caso de aglomeración.
  • Revise con frecuencia la baterías y el funcionamiento de los audífonos.

Conducir/manejar vehículos

Conducir es una actividad compleja que requiere reacciones rápidas, sentidos alerta y de la toma de decisiones en segundos. Para una persona con AD, conducir se torna cada vez más difícil. La pérdida de memoria, el deterioro del juicio, la desorientación, las dificultades de visión y la percepción espacial, la lentitud para reaccionar, la disminución del tiempo de concentración, la incapacidad de reconocer indicaciones tales como las señales de PARE o los semáforos, pueden hacer el conducir un vehículo una actividad especialmente peligrosa.

Las personas con AD que continúan conduciendo pueden ser un peligro para sí mismas, para sus pasajeros y para la comunidad en general. A medida que la enfermedad avanza, ellas pierden su habilidad para conducir y deben dejar de hacerlo. Lamentablemente, las personas con AD por lo regular no reconocen cuando ya no deben conducir. Este es un enorme riesgo de seguridad. Es de gran importancia evaluar cuidadosamente las habilidades para conducir de la persona afectada.

Explicarle a la persona con AD que él o ella ya no pueden conducir puede resultar muy difícil. El hecho de ya no tener los privilegios de conducir puede representar una tremenda pérdida de independencia, libertad e identidad. Este es motivo de gran preocupación, tanto para la persona con AD como para quien le cuida. El hecho de no poder conducir puede causarle ira, negación y dolor a la persona con AD, así como sentimientos de culpa y ansiedad a quien cuida de ella. La familia y los profesionales del caso tienen que mostrarse sensibles pero firmes. Ante todo, deben ser persistentes y consistentes.

Señales de alerta de que está conduciendo en forma peligrosa

Con frecuencia, el encargado de cuidar a la persona, un miembro de la familia, un vecino o un amigo son quienes se dan cuenta de los riesgos existentes. Si una persona con AD experimenta uno o más de los siguientes problemas, puede haber llegado el momento de limitar o no dejar que conduzca un vehículo.

La persona con AD:

  • ¿Se pierde cuando conduce en una zona que le es familiar?
  • ¿No observa las señales de tráfico?
  • ¿Conduce a una velocidad no adecuada?
  • ¿Se muestra iracundo, frustrado o confundido mientras
    conduce?
  • ¿Toma decisiones lentas o inapropiadas?

Por favor no espere a que suceda un accidente. ¡Tome medidas de inmediato!

 

El médico de una persona con AD puede asistir a la familia en la tarea de restringir que conduzca un vehículo. Hable con el médico acerca de sus preocupaciones. La mayoría de las personas escucharán al médico. Pídale que aconseje a la persona con AD que conduzca menos, que se someta a un examen de manejo o que deje de conducir definitivamente. Cada día un mayor número de estados impone leyes que exigen a los médicos reportar al Departamento de Tránsito, los casos de AD y enfermedades similares. A su vez, del Departamento de Tránsito es responsable de volver a examinar al conductor que representa un riesgo. Estos exámenes se deben realizar con regularidad, por lo menos una vez al año.

Cuando la demencia le dificulta el conducir a la persona con AD, pero ésta insiste en seguir conduciendo, es posible que se requieran diferentes formas de abordar la situación.

  • Trabaje en equipo con la familia, los amigos y los profesionales, empleando una sola explicación sencilla para la pérdida de capacidad de conducir, tal como: “tienes problemas de memoria y ya es un riesgo si conduces.” “No puedes conducir puesto que estás bajo el efecto de las medicinas,” o “el doctor ordenó que ya no conduzcas más.”
  • Solicite al doctor que escriba una orden médica “NO CONDUZCA VEHÍCULOS.” Pídales al doctor que escriba al Departamento de Tránsito o al Departamento de Seguridad Pública informando que la persona ya no debe conducir. Muéstrele dicha carta a la persona con AD como evidencia.
  • Ofrézcase a conducir.
  • Camine cuando sea posible, y procure que estos paseos sean un evento especial.
  • Utilice el transporte público o cualquier otro transporte especial suministrado por las organizaciones de la comunidad. Averigüe cuáles son los descuentos para personas de edad o cupones de transporte. La persona con AD no debe utilizar el transporte público sin supervisión.
  • Estacione el automóvil en casa de algún amigo.
  • Esconda las llaves del automóvil.
  • Intercambie las llaves del automóvil por unas que ya no sirvan. Algunas personas con AD tienen el hábito de cargar llaves con ellos. Coloque un letrero grande en la tapa del motor del carro solicitando a cualquier mecánico que le llame antes de efectuar un trabajo solicitado por la persona con AD.
  • Haga que un mecánico le instale un “interruptor de corriente” o sistema de alarma que desactive el flujo de combustible para evitar que el automóvil arranque.
  • Considere la posibilidad de vender el carro y destinar el dinero que se ahorra en seguro, reparaciones y gasolinas para pagar taxis.
  • No deje a la persona con AD sola en un carro estacionado.

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