La Etapa Inicial de la Enfermedad Alzheimer

Resumen

Puede ser muy difícil aceptar el diagnóstico de que usted o un ser querido padece de la enfermedad de Alzheimer (EA). Le rogamos que asuma una actitud receptiva al leer este folleto informativo y que recuerde que no está solo. A lo largo y ancho del país hay organizaciones que brindan apoyo y ayuda a los pacientes de la EA y sus familias. Al final de este folleto informativo, en la sección titulada Recursos de la comunidad, encontrará los datos de contacto de algunas de esas organizaciones.

Datos

La enfermedad de Alzheimer es un trastorno de lenta evolución que provoca la pérdida de células nerviosas del cerebro, y que eventualmente conduce a problemas de la memoria, la capacidad de reflexión y de tomar decisiones, la orientación espacial, la concentración y el lenguaje. Aunque la pérdida de células nerviosas es irreversible, existen medicamentos que pueden hacer que la enfermedad avance con mayor lentitud.

La EA puede afectar su capacidad para realizar las tareas cotidianas, y también puede provocar cambios del comportamiento y del estado de ánimo. Si bien los síntomas pueden interferir con las actividades sociales, familiares y laborales, muchos pacientes de la EA y sus cuidadores han aprendido una serie de estrategias que les ayudan a mantener una vida activa y productiva. En este folleto informativo encontrará información sobre este trastorno, así como consejos prácticos para poder sobrellevar sus efectos.

Etapas

La EA se manifiesta de distintas formas de una persona a otra. El avance de la enfermedad y sus síntomas no son iguales en todos los pacientes. Sin embargo, la evolución general de la EA suele dividirse en tres etapas (inicial, intermedia y avanzada) según sus efectos sobre la memoria, el pensamiento y la capacidad del paciente para atender a sus necesidades. La memoria a largo plazo (es decir, de los hechos ocurridos en la infancia y juventud) no se ve afectada en las fases iniciales de la EA.

Diagnóstico y tratamiento tempranos

Aunque los científicos aún no han descubierto una cura para la EA, hay ciertos recursos y medidas prácticas que pueden ser útiles para usted y su familia. Lo primero que hay que hacer es someterse a un examen médico completo, con el fin de descartar otras posibles causas de la pérdida de memoria (por ejemplo, la depresión, reacciones a medicamentos, etc.). Además, el diagnóstico y el tratamiento tempranos le permitirán:

  • Entender mejor, tanto usted como su familia, los cambios que se vayan produciendo.
  • Conocer más sobre la EA.
  • Acceder a organizaciones comunitarias que ayudan a los pacientes de la EA y sus cuidadores.
  • Tomar los medicamentos indicados. Hay varios productos farmacéuticos que pueden demorar, durante algún tiempo, el empeoramiento de los síntomas de la EA.
  • Hacer planes para el futuro (por ejemplo, planificación del presupuesto y de la atención médica).
  • Obtener información sobre los proyectos locales y nacionales y sobre los ensayos clínicos de nuevos medicamentos.
  • Aprender más sobre temas relacionados con la seguridad y la salud.

Síntomas de la etapa inicial

A continuación aparecen algunas tareas y capacidades en las que podrá enfrentar dificultades cada vez mayores. Esta lista tiene el fin de ayudarle a conocer de antemano las posibles dificultades, para que tenga en cuenta los futuros cambios y siga conduciendo su vida a plenitud.

  • Memoria de hechos recientes. Ejemplos: recordar citas y ompromisos, los nombres de las personas y los detalles de conversaciones recientes.
  • Llevar a cabo tareas de muchos pasos. Ejemplos: administrar su dinero y llevar el presupuesto, tomar los medicamentos según las indicaciones del médico, ir de compras, cocinar.
  • Toma de decisiones y solución de problemas. Ejemplo: tomar decisiones rápidas en respuesta a emergencias, tales como una inundación o un incendio en la casa.
  • Capacidad y orientación espaciales. Ejemplos: seguir un mapa o las instrucciones sobre cómo llegar a algún lugar, calcular la distancia de otros objetos al manejar el automóvil, extraviarse en entornos conocidos.
  • Lenguaje. Ejemplos: encontrar la palabra correcta, escribir cartas, comprender lo que lee o lo que le dicen los demás.
  • Comportamiento y estado de ánimo. Ejemplos: pérdida del interés en nuevas actividades, alejarse del intercambio social, sensaciones de ansiedad y depresión. Tenga en mente que la ansiedad y la depresión muchas veces responden positivamente al tratamiento, así que consulte con su médico si aparecieran esos síntomas.

Transiciones

Es posible que en la etapa inicial de la EA sea necesario modificar su rutina diaria. Aunque tal vez llegue el momento en que usted necesite cada vez más de otras personas para que le ayuden con ciertas tareas, es conveniente que siga participando activamente en las decisiones que tengan que ver con su vida. Es posible que las siguientes tareas obliguen a realizar cambios en su vida habitual:

Manejar vehículos: En algunos estados hay leyes que exigen a los médicos que informen al Departamento de Vehículos Automotores (DMV) sobre las personas a las que se les ha diagnosticado la EA. Esto se hace para garantizar su propia seguridad y la de las personas que le rodean. Si continuara conduciendo, es indispensable que se someta a una evaluación frecuente de su capacidad para hacerlo, y que se mantenga en consulta permanente con el médico. También debe atender a las opiniones de quienes le rodean; es posible que ellos observen cualquier cambio que ocurra en su capacidad para conducir antes de que usted se percate del mismo.

Responsabilidades en el hogar: Es posible que la administración doméstica se le haga cada vez más difícil. Las labores de cocina y la toma de medicamentos pueden plantear riesgos de seguridad.

Es posible, por ejemplo, que se olvide de apagar la estufa o de tomar las dosis indicadas. No obstante, quizás pueda seguir participando en las actividades domésticas con un mínimo de ayuda de otra persona. Algunos pacientes prefieren que sean sus familiares o amistades quienes los ayuden en ciertas tareas, mientras que otros optan por contratar a un empleado ajeno a la familia. Quizás sea necesario mudarse a otra vivienda para simplificar su estilo de vida o para estar más cerca de familiares y amistades. Sugerimos que empiece a valorar estas opciones con las personas que le rodean.

Responsabilidades económicas: Es posible que las obligaciones de sacar las cuentas del presupuesto, ocuparse de los seguros y pagar las facturas le resulten difíciles y agobiantes. Es muy importante que un familiar o un amigo de confianza lo ayude con esas tareas. Debe otorgar un poder notarial para que esa persona de confianza pueda actuar en su nombre si usted se viera imposibilitado de hacerlo.

Es conveniente que esa persona participe en el proceso tan pronto sea posible, para que tenga tiempo de aprender lo que debe hacer. Al igual que manejar un vehículo, la administración de nuestra propia economía es un signo de independencia. Quizás le resulte difícil permitir que otra persona haga estas cosas por usted, pero no debe avergonzarse de reconocer que tal vez necesite ayuda ajena. Es posible que las personas que le rodean se percaten antes que usted de que necesita ayuda.

Tratamiento

Los investigadores aún no conocen con exactitud la causa de la EA, y en estos momentos no existe cura alguna. Sin embargo, en los últimos años se han logrado avances considerables en la investigación y se han descubierto distintos medicamentos para la etapa inicial de la EA.

Los investigadores aún no han descubierto una medicación ideal que impida o cure la EA, que no tenga efectos secundarios, que resulte económica y que esté ampliamente disponible. No obstante, con los actuales medicamentos es posible mejorar la memoria y restarle rapidez al avance de la EA. A comienzos de 2002, la Administración de Alimentos y Fármacos (FAA) ya había aprobado cuatro medicamentos con este fin. La tacrina (Cognex), aprobada en 1993, provoca muchos efectos secundarios, entre ellos posibles daños al hígado, y sus resultados sobre la memoria han sido decepcionantes. Por estos motivos ya no suele recetarse. Tres medicamentos más recientes—el donepezil (Aricept), la rivastigmina (Exelon) y la galantamina (Reminyl)—han mostrado resultados más positivos para mejorar la memoria y tienen menos efectos secundarios. Lamentablemente, estos fármacos no son eficaces para todos los pacientes y su valor se limita a las etapas inicial e intermedia de la EA. Consulte con su médico para saber si alguno de estos medicamentos pudiera ser apropiado para usted.

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